Nuestros equipos en todo el mundo se han puesto de acuerdo en este día para organizar una “Pregunta del día” y un “Desafío Vox” para que puedas compartir con gente que está en el mundo entero y que hablan otros idiomas: Inglés, Francés, Japonés.
Todos compartimos la misma etiqueta: “Loveisvox2008”
Participa y responde a la PdelD y/o al Desafío para compartir y descubrir lo que los otros miembros de Vox quieren contar en este día de St. Valetin. De esta manera la St. Valentin será un evento mundial en tu plataforma Vox.
Además, en el día de la St. Valentin el equipo Vox te desea lo mejor y que pases un muy buen día.
Entonces:
¡Vive! disfruta de la vida.
¡Enamórate!, siéntete libre de vivir por amor
¡Se feliz! busca la felicidad en las cosas simples de la vida que te enriquecen
¡Nunca te avergüences de querer! porque tal vez es lo único que sea real en tu vida
Que estés enamorado o no, que ames o no, en pareja o no, igual te deseamos una muy buena fiesta del Amor y la Amistad y recuerda que tu eres para nosotros, nuestra gran historia de Amor.
Vive, siente, Vox…
Con la mirada temblorosa, no sé si de susto o de alegría, Pepto entró al cuarto interrumpiendo el momento perfecto en que finalmente Fania y yo íbamos a tener algún tipo de contacto físico. Por un momento pensé en golpearlo, mandarlo matar con la mafia gay o simplemente destruir sus sandalias Hermenegildo Zegna y obligarlo a él a mirar mientras lo hacía. Pero lo siguiente que salió de su boca fue suficiente para que todo mi odio hacia él se volcara en agradecimiento y una vez, como en los últimos días, el cien por ciento de mis pensamientos se dedicarán a pensar en cómo iba a salir de esta?
- ¡Tienen la casa rodeada!, hay más paparazzis que si Britney hubiera tenido otro hijo. -gritó Pepto tapándose la boca con las manos.
Insisto hasta el día de hoy, no estoy seguro de que a Pepto le preocupara tener su departamento en E! Entertainment Television o le emocionara a un grado que quería ocultarlo, pero dado sus bajos niveles de talento para la actuación prefería taparse la cara en un mal intento de esconder una sonrisa.
Como si la persiguiera el demonio, o en este caso las revistas de chismes y el Golden Gossip, Fania me soltó y corrió hacia la ventana. Jaló levemente las cortinas y tal cual lo había descrito Pepto nos encontramos ante el espectáculo de paparazzis más grande desde la muerte de Lady Di. En cualquier caso hombres y mujeres cargando cámaras, micrófonos y videocámaras se abalanzaban sobre la puerta de entrada del edificio, mientras hacían lo posible por tomar fotos de todas las ventanas; claramente sabían que estábamos allí, pero no sabían en cuál de todos los departamentos, los cual nos daba una leve ventaja.
- Hay alguna otra salida del edificio? - preguntó Fania visiblemente preocupada.
- Abajo, cerca del cuarto del conserje hay una entrada para los de mantenimiento - contestó Pepto presuroso.
Sin pensarlo dos veces, Fania tomó su vestido de la cama y usando los pants ADIDAS ajenos se volcó sobre la puerta de salida. Sin saber cómo reaccionar Pepto y yo comenzamos a seguirla.
Bajamos una a una las escaleras del edificio y mientras lo hacíamos íbamos escuchando con más claridad los gritos de la bulla en la banqueta, aparentemente se dirigían al conserje en la entrada, pues las preguntas que se llegaban a escuchar eran del tipo de:
- ¿Vio entrar a Fania con su amante al edificio?
- ¿Es cierto que en uno de estos departamentos vive una estrella de Hollywood?
- ¿Iba Fania destrozada al pasar por estas puertas o por el contrario su comportamiento era la de una mujer enamorada?
Tristemente para ellos, el conserje de la noche anterior que nos había visto entrar al edificio había acabado su turno a las siete de la mañana y probablemente para estas horas dormía plácidamente en su casa.
Al llegar a la planta baja, alcanzamos a ver a través del cristal translúcido de la puerta de entrada sombras que se movían de un lado a otro tratando de hayar la manera de entrar. Pepto dio una vuelta detrás de mostrador de entrada y quitando unas cajas de cerveza vacías descubrió lo que parecía una pequeña puerta de metal en color verde.
- ¿Ahí cabe un ser humano? - pregunté alarmado al ver el tamaño de la puerta.
- A uno gordo como tú le va a costar trabajo. - contestói Pepto mientras abría la puertecilla que mostraba una salida al exterior - Del otro lado está mi coche, tómenlo, me lo regresan luego.
- ¿Por qué siento que estamos escapando de la Mafia? - pregunté cínicamente, para ese punto comenzaba a parecerme demasiado exagerado estar huyendo de periodistas como si fueran la plaga.
Fania me miró dececpionada y con toda tranquilidad me explicó, aunque claramente podía ver que contaba los segundos para salir del edificio:
- Los paparazzis son como cucarachas dejas entrar a uno en tu vida y cuando menos te lo esperas ya se reproducieron y se están comiendo todo a su paso. No voy a permitir que hagan una millonada de mi vida privada y mucho menos voy a dejar que comiencen a indagar y a inventar chismes de actos que no he cometido. Créeme estamos mejor lejos de ellos, en cuanto tu nombre se empiece a conocer, puedes irte despidiendo de tener íntimidad.
Con sus últimas palabras Fania me convenció por completo, le di una patada a la puertecilla verde para que Fania pudiera entrar sin lastimarse y me agaché para descubrir por la bocanada que el coche de Pepto estaba completamente rodeado por camionetas de distintas televisoras.
-¡No vamos a poder llegar hasta tu coche, está demasiado lejos!
Como héroe de película, Pepto nos aventó dentro de la portezuela y gritando:
- ¡váyanse!
Desapareció de nuestra vista corriendo hacia la puerta de la entrada. Para cuando me di cuenta de lo que iba a hacer ya era demasiado tarde para detenerlo. Sabía que íbamos a tener una sola oportunidad, de modo que tomé a Fania de la mano y la jalé para que juntos cruzaramos el portal hacia el estacionamiento.
Apenas asomamos una oreja nos dimos que cuenta que fuera el bullicio comenzaba a exitarse. Pepto se había parado fuera del edificio y con sus manos gritaba a todo pulmón:
- ¡Están en el edificio de enfrente!, ¡Los vi por la ventana de mi cuarto!
Paparazzis y periodistas se me movían hacia todos lados tratando de decidir si movilizarse al edificio de enfrente a permanecer en el que estaban. Aprovechamos el desconcierto para caminar a gatas hacia la puerta del auto de Pepto y con un leve movimiento de la llave, lo abrimos. Tratando de que los paparazzis que nos daban la espalda no se dieran cuenta Fania fue haciendo una serie de movimientos, casi artísticos, para pasar del asiento del conductor al del copiloto sin tocar nada. Por el contrario al intentar hacer yo el mismo esfuerzo, golpeé prácticamente todo en mi camino para terminar con mi pie en el claxón que no paraba de sonar.
Como zombis hambrientos, todos los periodistas voltearon la mirada hacia nosotros y al descubrir que tratábamos a de escapar, dejaron a Pepto gritando solo y se abalanzaron sobre el auto. Cerré la puerta con todas mis fuerzas y prendí el auto en automático. Pisé el acelerados sin miedo a atropellar a nadie y el coche salió rugiendo por las calles de Tecamachalco, mientras ordas de flashes de cámaras y micrófonos golpeaban contra las ventanas y el techo. Fania hacia lo posible por ahacerse chiquita en el asiento y por taparse la cara con las manos, pero yo no podía hacerlo, tenía que manejar y en ese momento me di cuenta que mi cara iba a salir en todos lados dado que no había manera de ocultarla.
Varios minutos después, al darnos cuenta que éstabamos a salvo, finalmente me atrevía a abrir la boca:
- ¿Estás bien?
- Sí no importa, no les dimos mucho material.
Seguí manejando con la vista hacia enfrente, pero en ese momento sentí que Fania se sentía avergonzada de haber sido descubierta conmigo, como si de una larba se tratara. Había entendido perfectamente que su odio a los paparazzis nacía de otro lado, pero no podía evitar pensar que tal vez, sólo tal vez...no quería ser vista conmigo.
continuará...
A la mañana siguiente me levanté alrededor de las diez de la mañana, si por mí hubiera sido, créanme me hubiera despertado después de la una, pero lo que me levantó fue un ruido retumbante en la pared de la cabecera de la cama al ritmo de: "Hey hey you you i dont like your girlfriend" Aparentemente los vecinos de Pepto eran un grupo de roomates: dos niñas y un niño que habían decicido formar su propia banda Emo/Punk y por alguna extraña razón ese día tenían hambre de Abril Lavigne.
En el momento en que abrí los ojos me desorienté, como siempre sucede cuando uno no duerme en casa, y había olvidado por completo que había dormido con compañía cuando escuché la tierna voz de Fania casi en mi oído:
- ¿No te levanté ,verdad?
Levanté más alto mi cabeza y descubrí a Fania peinada, arreglada, maquillada y bella, usando unos pants ADIDAS que probablemente había sacado del que ella creía que era mi closet. Antes de contestarle, me llevé la mano a la boca como pretendiendo bostezar para tapar mi aliento mañanero, que probablemente no era bueno.
- No, para nada. ¿Qué hora es?
- Las diez - contestó sin mirar el reloj - Me puse esta ropa que encontré en el cajón, ¿No te molesta, o sí?...Ya no aguantaba el vestido.
- No, está bien. Es la primera ves que te veo informal.
- Soy un ser humano - contestó riendo - No diario ando de gala.
Me levanté y con una mano chequé mi cabello, probablemente los daños de la noche eran considerables y en ese momento Fania estaba viendo lo que pudiera haber sido una peluca de los años cincuentes recién sacada de: "I love Lucy", pero no, mi cabello estaba plano y sin gallos, por supuesto yo lo interpreté como que el destino quería que me viera lo mejor posible.
De pronto, Fania cambió su rostro alegre y me dijo son seriedad:
- ¿Tendrás una lap?
En el momento pensé: "Por supuesto que tengo una lap, ¿quién no tiene una lap?", pero después pensé: "Claro mi Mac confidente, como de todo buen fotógrafo, diseñador y otras tantas profesiones, estaba reposando tranquilamente en el mueble de la sala de mi casa y yo...no estaba en mi casa" No podía hacer el ridículo de decirle a una celebridad que probablemente ganaba millones de pesos al año y tenía siete lap tops de oro incrustado en su casa que yo no tenía una de mi propiedad. Me levanté tranquilo y con toda serenidad le hice una seña de afirmación.
Salí en calzones del cuarto, dado que no había encontrado una bata que ponerme y corrí hacia el estudio donde encontré a Pepto reclinado sobre una mesa con la cara en el escritorio y los pies en una silla, apenas tapado por lo que parecía ser un cobertor San Marcos como de hace quince años. Babeando sobre la mesa, ni siquiera se enteró de que yo había entrado al cuarto.
Sin querer levantarlo comencé a recorrer la habitación con la mirada. Entre papeles, muebles, carpetas y demás encontré al fondo una pequeña HP de esas a las que se les puede rotar la pantalla. Caminé de puntillas hacia ella y la tomé. Sin hacer nada de ruido intenté volver a salir del cuarto, pero justo cuando estaba por hacerlo escuché.
- Me la cuidas, perra.
Voltée mi cabeza para encontrarme con Pepto medio dormido con un ojo aún cerrado dirigiéndome una mirada de: "Quita tus manos de mi propiedad". Le sonreí extra amable y salí del cuarto sin chistar.
En el momento en que volví a la recámara, Fania acababa de colgar su celular, en cuando me vio guardó el movil en su bolsa y me miró nerviosa. Me pareció demasiado mal educado preguntarle "quién era" porque a final de cuentas el que hayamos dormido juntos no nos hacía ni remotamente íntimos.
- Aquí está, recién saidita del horno - en cuanto dije la palabra horno comenzó a retumbar en mi interior la palabra "Loser", pero proseguí . ¿hay algo que necesitas en especial?
- Sí, es una tontería, pero se me ha convertido en una obsesión - Fanía tomó la laptop y la abrió de inmediato, claro que en cuanto se abrió en la portada lo primer que apareció fue una imagen de Paul Rudd completamente desnudo, levemente tapando sus "partes" por una sábana blanca. Fania me miró desconcertada, casi burlona.
- Pepto...le he dicho mil veces que no se meta con mis cosas - me sonrojé como tomate rojo frito y me senté a su lado suspirando.
En cuanto se abrió el Internet, ella comentó casi apenada:
- Es una página, un blog..."Golden Gossip" se llama - en cuanto dijo el nombre, de inmediato comencé a recordar pláticas que había tenido con distintas personas en las que el nombre "Golden Gossip" había salido a colasión, nunca antes me había metido al dichoso blog pero sabía de qué trataba - el autor, que hasta el día de hoy nadie conoce, se dedica a chismear sobre los secretos más íntimos de la farándula, digamos un Pérez Hilton pero en México. Después de lo de ayer, estoy segura que voy a ser noticia número uno y la comidilla de la semana. Y ya sé que me vas a decir que es masoquismo, pero no puedo evitar leer lo que se dice de mí...y luego probablemente deprimirme - dijo tratando de reír.
Por un momento me sentí mal por ella, nunca me había puesto a pensar en lo difícil que era para una persona cuya cara todo mundo conocía, manenter su vida privada, válgame la redundancia, en la privacidad. Yo viviría paranoico sabiendo que cualquier cosa que yo dijera, hiciera, etc, sería inmediatamente colada a Internet, a revistas, periódicos, televisión y demás y que en poco tiempo todo mundo estaría hablando de cosas que a final de cuentas sólo tendrían que preocuparme a mí.
- Aquí está - dijo emocionada.
Lancé una mirada hacia la pantalla de la HP y me encontré con una página de fondo negro con letras enorme rosas, y tal cual había sido predicho en medio de todo este colorido se encontraba la foto de Fania usando el vestido blanco de Cloe que había llevado la noche anterior. Fania comenzó a leer.
- "Lágrimas en el Tamayo: Anoche, mientras se festejaba el evento "Bella" en el Museo Tamayo de la Ciudad de México, sucedió uno de los eventos que con más ansias esperábamos aquellos de nosotros que amamos el drama, el gossip y el sufrimiento ajeno. A menos de dos horas de comenzada la "after party" en un encantador Lounge en el patio del Museo, la famosa actriz Fania finalmente perdió los estribos con su wanna be novio Alberto del Toro quien en cuanto tuvo la oportunidad de ditchearla por una ganadora, se agarro de los brazos de Ana de la Reguera y no la soltó hasta que la misma Fania los encontró y lazándole una burbujeante copa en la cara, salió corriendo del Museo hundida en lágrimas. ¿Será que este es el comienzo de muchos otros escándolos por venir de la Mexican Sweetheart Fania o simplemente es un once in a lifetime? Como sea que haya sido, fue disfrutable y más disfrutable aún la manera en la que en su despecho, la actriz y modelo se lanzó inmediatamente a los brazos de su caballero en caballo blanco con el nombre de Mik Brito, el celebrado fotógrafo de modas y reciente adquisición de la revista Lounge no perdió oportunidad para escoltar a Fania a su casa donde probablemente curó sus heridas de la única forma en la que los hombres saben hacerlo: con los labios.
¿Será que apartir del infortunio de noche el fotógrafo y la actriz comenzarán una relación para demostrarle a Alberto lo reemplazable que es? Imaginamos que los verdaderos resultados y premios del evento "Bella" llegarán hasta nosotros en unos pocos días.
Reportando desde el centro de la farándula para Golden Gossip, "el Flaunter"."
¿Famoso y nombrado fotógrafo de modas? de un día para otro yo había pasado de ser Mik un pobre desgraciado sin empleo que a sus veintiseís aún vivía con sus padres y comía spas Maruchan todo el día para sobrevivir, a un renombrad fotógrafo de una de las revistas más stylish de la ciudad. Mi impacto era tan grande que prácticamente no noté cómo había afectado el artículo a Fania.
En cuanto la miré descubrí que con solemnidad había cerrado la lap top y se levantaba de la cama.
- No se puede esperar más de Golden Gossip, en cuanto tienen la oportunidad de hacerte quedar mal, lo hacen.
- ¿Estás bien? - le pregunté preocupado.
- No, pero no por el blog, no estoy bien porque a final de cuentas ayer me pusieron el cuerno y una vez más demostré que soy incapaz de llevar una relación. ¿Qué tengo?
Afligido me levanté y sin atreverme a abrazarla completamente, solamente le puse la mano en el hombro.
-Tú no tienes, nada. Escúchame, tú eres perfecta, eres la imagen perfecta de la mujer que todos los hombres de este mundo quisiéramos tener, si no te saben aprovechar y perdóneme por esto, es porque son unos pendejos.
Fania me sonrió de la manera más tierna que había hecho hasta el momento y se reclinó para besarme, en ese momento entró Pepto azotando la puerta de la habitación con el teléfono en la mano, la respiración agitada y el rostro pálido...
continuará...
Durante todo el camino en el coche de Pepto en lo único en lo que podía pensar era qué íbamos a hacer al llegar al departamento, cuando Fania descubriera que realmente sólo exisitía un cuarto y el otro era claramente usado como un estudio. Mi mente daba vueltas: "Qué le iba a decir?" Tal vez que me gustaba el estilo japonés de vida y que las camas no eran lo mío, o que estaba en proceso de mudanza y mis muebles todavía no habían llegado. Cualquiera de las opciones, sin embargo, seguían pareciendo estúpidad dado que de cualquier manera iba a tener a ua celebridad durmiendo en el suelo.
- De verdad no saben lo mucho que esto significa para mí - dijo Fania entre sollozos. Durante todo el camino no había dejado de llorar y había hecho realmente muy poca conversación.
- Ni lo menciones, Reina, los hombres son unos cerdos. - contestó Pepto.
- Y mira quién lo dice - le sonreí burlonamente. Hasta ese día todas las parejas que le había conocido a Pepto, habían resultado emocionalmente heridas por mi amigo por una u otra razón. Entre cerdos, Pepto era el mayor de ellos.
Pepto siguió manejando sin siquiera voltear a verme. La siguiente parte del camino la recorrimos completamente en silencio. Algo dentro de mí me decía que ninguno de los tres quería hablar por diferentes razones: en el caso de Fania era lógico el por qué no hablaba, sumida en sus pensamientos probablemente en lo único en lo que podía pensar era en haber sido engañada enfrente de toda una multitud de fans; en el caso de Pepto podían ser dos razones, una que no había podido llevarse al edecán con él esa noche, o que estar frente a una celebridad lo ponía tan nervioso que no le salían las palabras; en mi caso era algo distinto, yo tenía miedo de decir algo tonto, tenía miedo de sacar alguna babosada que lastimara aún más los sentimientos de Fania y tenía miedo de contar algo de mi vida que inmediatamente revelara que yo era un niño de mami que estaba lejos de tener un loft en la ciudad y de ser un renombrado fotógrafo de modas. "¡Dios mío, estoy viviendo una mentira!", me dije.
Antes de poder terminar mi plan, noté que el auto se estacionaba frente al departamento de Pepto en Tecamachalco. Sin poder decir ni una sola palabra, ni poder ponerme de acuerdo con Pepto, bajamos todos del coche y entramos al departamento. Pepto prendió las luces y levantó los brazos orgulloso de su perfectamente decorado departamento. Fania sonrió por primera vez en el camino. Tomó su bolsa, Coach, me fui enterando después y la dejó sobre un puff en la sala. Pepto caminó hacia su cuarto mientras yo permanecía recapacitando sobre qué le iba a decir a Fania sobre mi falta de cuarto...cama, cajones, ropa, etc. De pronto Pepto hizo lo impensable, abrió la puerta de su propio cuarto y dijo:
- Anden ya a dormir que ya hace sueño - volteó a verme en complicidad e inmediatamente siguió con Fania. - disculparás a la sucia esta, el cuarto está hecho un desastre pero esque no encontraba qué ropa ponerse antes de irnos.
- No importa, con que pueda cerrar los ojos, me doy por bien servida- contestó tierna Fania. - Gracias, Mik.
Inmediatamente me sonrojé y agaché mi cabeza como si tuviera que hacerle reverencia a una Reina, inmediatamente me sentí ridículo, claro, y volví a levantar mi cabeza guiando con mi mano a Fania hacia la recámara. En cuanto ella había entrado, regresé con Pepto y sin decir una palabra lo abracé emn agradecimiento.
- Ay melosa, estúpida, quítate - me empujó riendo.
- Neta, Pepto, te llevaste un premio.
- Ya sé, corazón, olvídalo, sé lo importante que es para ti. - Pepto se dio la media vuelta y entro en el cuarto de estudio.
En ese momento entendí que mi amigo iba a dormir recargado en una silla, entre papeles y su escritorio.
Él que jamás dormía en algo que no tuviera sábanas egipcias, él que necesitaba absoluta oscuridad para poder conciliar el sueñ. "Vaya sacrificio", pensé. Me di la media vuelta y entré en mi cuarto por una noche.
Para cuando entré, Fania ya se había acomodado tranquilamente en la cama. Se había acostado vestida, pues incluso en la oscuridad alcanzaba a distinguir lo blanco de sus tirantes suavemente recargados sobre sus hombros. Pasó poco tiempo para que me diera cuenta que tenía los ojos abiertos y que me miraba de una manera cariñosa, casi tierna.
- No tienes que dormir en el piso, de verdad esto es enorme - dijo señalando la cama de Pepto, que por supuesto era más que King Size. - ven, acuéstate.
- No, no inventes, no podría. Ahorita agarro unas colchos y me acuesto aquí en el piso. Tú duérmete.
Había comenzado a buscar colchas por todos los closets cuando sentí su mano en mi espalda. Me di la media vuelta y me encontré frente a ella. Se había levantado de la cama y sonriente se erguía frente a mí acariciándome la espalda. "¡No manches tu vida!", pensé "Me está seduciendo" Pronto me di cuenta de mi error, por supuesto, y noté que no me estaba tratando de seducir sino de limpiar una serie de pelusas y tierra que tenía en el smokin, supongo yo que estaba ahí desde el momento en que tuve que atravesar por el agujero en la reja.
- Es en serio, si tú te duermes en el piso, yo me duermo en el piso, no se me hace justo. - dijo severa- Llego aquí como una intrusa, apenas si me conoces, no te voy a quitar tu cama.
"Ni es mi cama", pensé, pero después recapacité. "¿Qué estoy haciendo? Tengo la oportunidad de dormir al lado de mi sueño más grande y estoy pensando en echarme cual perro al suelo."
Fania volvió a recostarse en la cama completamente esquinada y yo, pensando, "Adiós ñoñez" me recosté a su lado, ok siendo sincero no era a su lado, estaba yo acostado completamente del otro lado de la cama que en ese momento me parecía un continente, pero aún así me sentía a su lado.
De pronto Fania volteó su cabeza y con un leve susurro, casi un suspiro repitió:
- Gracias, Mik.
En ese momento caí rendido como bebé en la cama, sabiendo que por ese día, no podía llegar a ser más feliz. Aunque a la mañana siguiente no tuviera idea de cómo reaccionar a su lado, ni de qué iba a suceder ahora que ya intimaba con una estrella.
continuará...
¿Cuando fue la última vez que diste un abrazo?
hace rato, a mi daddy jeje
El evento terminó después de que las nominadas se abrazaran, Ana diera un discurso en agradecimiento ahogada en lágrimas y Belinda interpretara por última vez en la noche su tema "Angel", que no le había oído desde que tenía como veinitres años. Durante todo ese tiempo, mi mirada estuvo fija en Fania; sonreía y bailaba, pero en sus ojos podía ver que en verdad estaba frustrada y que estaba haciendo un gran esfuerzo por no salir corriendo. Alberto aplaudía y hacia señas de victoria, como si su novia hubiera ganado, no parecía importarle que a Fania le temblaban las rodillas de humillación, simplemente aplaudía, chiflaba y se pavoneaba con la audiencia.
Saliendo del auditorio fuimos invitados a pasar a la "After Party" que se iba a dar lugar en un Lounge improvisado en la jardín del Museo. Apenas salí perdí por completo de vista a Pepto, a Alberto y, claramente, a Fania. Comencé a caminar entre la gente buscando alguna cara amigable, pero sinceramente todo lo que podía encontrar eran rostros fríos y miradas arrogantes.
A mi lado, charolas y charolas de sushi "Daruma" pasaban, todo se veía delicioso y me dije a mí mismo: "Si no vas a platicar, al menos traga". Me dediqué un buen rato de la noche a perseguir a un mesero, robándole todo lo que encontraba en su charola: sushis de salmón con queso empanizado, rollos de queso filadelfia y pollo y kushiagues de todos los sabores imaginables, por un momento me sentí en el zen japonés de la gula.
Con la panza llena y el corazón contentísimo me fui a sentar a un pequeño taburete rojo que encontré en una esquina, había decidido no beber nada esa noche, porque: una, tenía que manejar y dos, cuando bebo lloro y lo menos que quería hacer era mostrarme como el Malacopa del Tamayo. Me recargué sobre mi espalda pensando en lo mucho que había hecho en el día, en cómo en unas horas mi vida parecía haber cambiado radicalmente. No sabía qué pensar, no sabía si así iba a ser por mucho tiempo o si el gusto me iba durar sólo hasta el siguiente día. Cuando volví a sentarme derecho, la gente se había abierto un poco y logré ubicar a Alberto del Toro cómodamente sentado en un sillón blanco frente a mí abrazando con toda amabilidad a Ana de la Reguera. "No pienses mal", pensé "seguro son amigos."
Me levanté se mi banco y comencé a caminar hacia ellos, me repetía a mí mismo "De estar solo, a estar con una cara semi conocida, pues vamos con ellos." Justo cuando estaba a menos de tres metros de ellos, Alberto se reclinó sobre Ana y le plantó un beso en la boca; ella parecía incómoda, pero antes de que pudiera quitarlo apareció Fania de entre la gente y le soltó su bebida en la cara. Me quedé paralizado, no sabía si moverme, si respirar, si gritar o si tomar una foto. Volteé a mi alrededor y noté que todos los demás parecían estar en la misma posición, nadie hacía un sólo sonido. Se podía escuchar perfectamente como la cara y la camisa de Alberto goteaban del vino que les acababan de echar y de pronto un grito interrumpió el silencio; Fania que durante unos segundos se había quedado pasmada con la copa vacía en sus manos, finalmente gritó,
- ¡Eres un imbécil!
Se quitó los Manolo´s de sus pies y justo cuando creí que iba a arrojárselos, los tomó en sus brazos y comenzó a correr llorando hacia la salida del Museo. "¡Madre mía!", pensé, pero para cuando mi cerebro reaccionó, mis piernas ya habían comenzado el movimiento. Me encontraba a toda velocidad corriendo entre la gente persiguiendo a la silueta blanca que cada vez se veía más lejana.
- ¡Fania!, ¡espérate! -grité.
Finalmente llegué a la banqueta casi esquina con Reforma y me econtré con Fania sentada en el pavimento con las manos en la cara. Sin saber cómo reaccionar, me senté a un lado de ella, sin decir una palabra. La veía sollozar, sus hombros se levantaban sin cesar y alcanzaba a escuchar como de vez en cuando pasaba su mano por sus ojos para limpiarse e maquillaje corrido.
- ¿Vives cerca? - preguntó de pronto.
Me sobresalté por la pregunta, no esperaba que saliera una sola palabra de su boca y aceptémoslo si en algún momento me imaginé que iba a hablar definitivamente no me imaginé que me iba a preguntar sobre mi hogar.
- Algo. - contesté, esperando a que levantara la cara. - ¿Estás bien?
Finalmente levantó su cara, echándose aire en los ojos con las manos y volteó a verme sonriente, al menos fingiendo que sonreía.
- Me iba a ir a quedar unos días a casa de Alberto y ahora no tengo dónde quedarme - "¿En un hotel?", pensé, pero no le dije nada, sólo asentí con mi cabeza. - No me quiero quedar sola hoy.
¿Estaba pasando lo que yo creía que estaba pasando o el sushi me había hecho daño y comezaba a alucinar cosas? Desde donde yo veía las cosas, la mujer más hermosa de México me estaba pidiendo quedarse en mi casa por una noche porque necesitaba mi compañía. En ese momento me pegó, "¿Mi casa?" ¡Díos mío, yo que vivo con mis padres amargados y mi hermana cuchillito de palo o podía llevar a Fania ahí! Además mi cama es individual, mi cuarto parece chiquero de marrano y ni siquiera se le pueden poner seguro a las puertas.
- ¿Me puedo quedar contigo?, sólo por hoy, te lo juro - preguntó de la manera más tierna.
- Claro - mentí - vivo aquí en Tecamachalco en un loft que comparto con mi roomate.
- ¿Y él no va a tener problemas?
- Pff, no para nada, él encantado - en ese momento en todo lo que podía pensar era. ¿Cómo diablos le voy a explicar a Pepto que me había hecho pasar por su roomate y que ahora Fania y yo necesitabamos posada en su casa? - Es más, anda por aquí, deja lo busco y le digo. No te muevas.
Me levanté y salí disparado hacia el Museo con el Motoroker en las manos, toda la noche había estado llamándole a Pepto para ver dónde se había metido y no contestaba, pero dada la urgencia decidí volverlo a intentar. Sonó, sonó y sonó y para variar no hubo respuesta alguna. Comencé a caminar entre la gente que parecían ya haber olvidado el escándalo reciente y ahora se preocupaban por observar a Alberto y Ana besarse en el sillón, casi como película de Julia Roberts. Me asqueó la escena, pero justo cuando estaba por darme la media vuelta y comenzar a buscar en otro lado, ubiqué a Pepto en una esquina detrás del sillón, en pleno faje con uno de los edecanes del evento. Corrí hacia él sin pensarlo y lo jalé del hombro.
- Ay no me chingues, ¿qué no ves que estoy ocupado? - exclamó enojado.
- Amigo, es ahora o nunca. Se te ha presentado la oportunidad de probar que eres el mejor de amigo del mundo, ¿la tomas o la dejas?
- La dejo - contestó - y volvió a voltear con su edecán.
Con toda la prisa del mundo, me metí en medio de ellos, casi siendo besado por detrás y por delante-
- Compermiso - le dije al galán que se notaba claramente molesto y volví con Pepto - necesito que me dejes un cuarto de tu depa por hoy, te juro que es urgente.
- Ni madres, mi rey, quítate.
Pepto comenzó a jalonearme, pero finalmente pude asirlo de la camisa y empujarlo lejos del edecán donde podíamos hablar con más calma.
- Pepto, neta, te necesito como nunca.
- Me halagas, papacita, pero ya este wey prendió el boiler y ahora me urge que se meta a bañar - contesó de la manera más mamona.
- Ew, no quiero saber - le dije - acabo de ofrecerla a Fania mi loft en la ciudad, que no tengo, así que mi única alternativa es hacerle creer que tu departamento, también es mi departamento y que ahí vivimos felices como los tres cochinitos, dos en este caso.
- ¿Y por qué le fuiste a decir eso?
- Me puse nervioso - respondí - Di que sí, piensa que vas a tener una celebridad en tu casa.
Había dicho las palabras mágicas, en ese momento, Pepto agarró su smokin, se despidió del edecán de mano, como si no le hubiera conocido, ya, todo lo demás y comenzó a empujarme.
- ¡Ándale, ya vámonos!
continuará...
Se acerca la navidad y en vox nos adelantamos para ofrecerte algunas novedades que dejamos en tu árbol de navidad.
Aunque no lo hayas notado hemos estado trabajando duro estos días para traerte más y más novedades. Evoluciones importantes para tu plataforma Vox se han ido desarrollando estos últimos días del año en los camerinos. Como sabes que tus opiniones son muy importantes para nosotros, y hemos puesto al día Vox con algunas de tus sugerencias. Algunas de estas novedades son accesibles a todos los socios y otras solo aquellos que deseen tenerlas. Para utilizar estas novedades algunos ajustes son necesarios en tu cuenta, ya que son funciones disponibles que para los socios que han decidido intentar las funciones Beta. (Para ello solo necesitas hacer clic en el botón arriba a la derecha “Intentar las nuevas funciones de Vox)
Entonces comencemos con las más importantes.
Encuentra e invita a tus amigos
Tal vez tengas amigos en Vox y todavía no lo sabes.
Desde ahora puedes buscar a tus amigos en Vox utilizando la lista de contactos de tu software de correo electrónico o el útil de mensajería de correo electrónico en línea. ¡De esta manera podrás encontrar a tus amigos que están en Vox, pero también podrás invitar aquellos que no están aún! Puedes buscar e invitar amigos desde la esta página, o directamente desde la página de inicio de Vox para los usuarios Beta.
Por supuesto, este útil va a desarrollarse y consolidarse plenamente en las próximas semanas para ofrecerte un servicio más completo. Por ejemplo, vamos a permitirte de encontrar y/o invitar más fácilmente las personas que se encuentran en otras redes sociales tales como Facebook o Twitter. Para permitir así a tus amigos la posibilidad de encontrarte, entonces, no dudes más a introducir tus informaciones de “Tus otras cuentas” en la parte de “Mi Cuenta” luego, “Informaciones de contacto”.
Rotación de imágenes
Te traemos una nueva función que nos hacía falta desde hace un rato. A veces era frustrante enviar una foto en Vox directamente desde su móvil o su cámara de fotos y luego darse cuenta que una vez en línea la foto se encuentra al revés. Desde ahora, podrás rotar o cambiar la posición de la foto utilizando los útiles de rotación situados en la parte “opciones”.
Llévate un poco de Vox afuera
Desde ahora es posible de mostrar el contenido de tu Vox en otros sitios. Así como se puede mostrar un vídeo de Youtube por ejemplo, gracias al nuevo útil de “embed”, desde ahora puedes mostrar una imagen, un vídeo, una canción o contenido audio que provenga de Vox hacía otro sitio exterior que permita añadir un código HTML. Para esto, solo debes ir a la página individual del elemento multimedia y utilizar el enlace “<> embed” (llamado equivocadamente por ahora “Código HTML”), copia el código HTML que se te ofrece y luego pégalo don de te gustaría que el elemento multimedia se muestre. Puedes compartir tus elementos y los de los otros voxers, cada elemento contendrá un enlace hacia el blog del autor.
Vox a intentar
Pronto habrán nuevas funciones en Vox. Antes de contarte cuales son preferimos que los usuarios de Vox tengan la oportunidad de intentar las nuevas funciones y de darnos su opinión para que Vox sea lo más cerca de lo que los usuarios desean que sea.
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Nueva navegación
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Vox rediseña (todavía más) su página de Inicio. Siempre y gracias a tus comentarios.
Los usuarios Beta podrán verla, buscamos a hacer que la página de inicio sea aún más clara, más agradable y que te permita de consultar en una sola página lo esencial de Vox y de tu comunidad. Danos tu opinión.
Cada opinión cuenta para nosotros
¿Te has dado cuenta? En esta nota muchos de los enlaces van a “Tu Opinión”. Vox es una comunidad, cada usuarios cuenta para nosotros, tu utilizas más Vox que nosotros, tienes la habitud de usarlo más, tienes necesidades diferentes, una visión diferente.
Nos esforzamos día a día para que Vox sea más atractivo para ti, participa en Vox vía tu blog, vía el [Esto es Genial] o del Desafío Vox. Pero sobretodo, danos tu opinión, que es importante para nosotros y nos interesa. Y te prometemos que cada una de tus sugestiones serán tomadas en cuenta muy seriamente.
Hasta pronto
El Equipo Vox
¿Cuanto dura la amistad?
la verdadera???? siempre!!!
- Tenía tanto miedo de que no llegaras - me abrazó Fania como si nos conociéramos de años - Ay, ya ni los presenté: Alberto, Mik...Mik, Alberto.
Le di la mano al calvo frente a mí y le sonreí, no podía concentrarme del todo porque sentía todas las miradas alrededor del museo viéndome y preguntándose "¿Y ese?".
- ¿Sí sabes quién es, no? - preguntó Fania.
- ¡Pero claro! Soy fan de Laisha - contesté mordiéndome la lengua y agradeciendo a Pepto por sus sabios consejos y por salvarme de quedar como un idiota.
- Wey, que buen plan, ¿cuál es tu favorita? - contestó Alberto con voz de Frat Boy y mirada de pacheco.
Sin saber que decir contesé casi para que no me oyera:
- La de "ven bla bla bla ven" - según yo tarareé igualito a Pepto, pero al ver que Fania y Alberto no entendía lo que trataba de decir me apresuré a decir - me gustan todas.
Alberto me dio un golpe en la espalda y sonrió al tiempo que levantaba la mano para saludar a los congregados.
Sin darme cuenta un conductor de "E" apareció detrás de nosotros y nos tomó por sorpresa.
- ¡Fania, querida! te ves fabulosa esta noche, ¿quién diseñó este encantador vestido?
Fania volteó con toda tranquilidad y contestó con naturalidad como si se estuviera esperando al reportero desde hace años, ni ensayado le hubiera salido mejor.
- ¡Jean! Años sin verte, mira te cuento, mi vestido es de Chloe - y una vez más tres puntos para Pepto - conocí a Phoebe Phillo en Nueva York e inmediatamente propuso diseñar este vestido para el evento "Bella" que como todos sabes es de las grandes premiaciones que tenemos al año en la Ciudad de México. Mis zapatos son Manolos, temporada pasada, pero no me importa me encantan...
Mientras Fania seguía platicando con el tal Jean, yo hacía lo posible por escabullirme de la cámara de "E" que sentía casi en mis narices. "Seguro estoy haciendo el ridículo", ya me veía perfecto en la tele: a un lado Fania, al otro Alberto y en medio yo como hurón haciendo lo posible por evitar cámara y sonriendo más falso que Marco Antonio Regil en Domingo, francamente no podía ocultar que estaba aterrado. Alcé la mirada y me encontré a Pepto haciéndome señas, claramente quería decirme o "Lo estás haciendo muy bien" o "Idiota sal del camino y huye" de cualquier forma me pareció reconfortante encontrar una cara conocida y mis nervios por un momento se calmaron.
- Alberto del Toro, jovenazo - escuché decir a Jean - ¿Cúanto dices que llevas con esta dama?
- Ya van tres meses y estamos tan bien que pareciera una eternidad, Jean.
¿Tres meses? eso en calendario Mik eran como siente años, sí lo sé se cuenta como la edad de los perros, he estad o soltero tanto tiempo que ya hasta se me olvidó lo que es tener novia. Pero volviendo al problema actual, ¿cómo me fui a clavar con una mujer que claramente no vivía en el mismo mundo que yo, que tenía un novio desde hace tres meses que me sacaba como tres cabezas de altura y cuatro músculos en cada brazo? "Perdido", pensé "¿Qué diablos hago aquí?" Estaba yo tan dispuesto a ocupar mi rol de martir y sufrir el resto de la noche por mi infortunio cuando sentí que Fania me jalaba del brazo y ponía mi cara frente a la de Jean, podía ver perfectamente sus poros recién rasurados y algo que extrañamente parecia perejil atorado en sus dientes.
- Él es Mik Brito, maravilloso fotógrafo de modas - dijo Fania emocionada a las cámaras y yo sólo podía pensar "¿Modas?" - ha hecho unos trabajos increibles para Lounge y aceptó trabajar conmigo en algunos proyectos.
Podía escuchar a la gente a mi alrededor: "¿Eso es un fotógrafo?", inlcuos Jean miraba incrédulo a Fania, era como si nadie en todo el Museo Tamayo pudiera creer que el del smokin surcido era...ALGUIEN.
- ¡Ese es mi amigo! - escuché a Pepto a lo lejos.
- Mucho gusto Mik, ¿qué se siente trabajar con una belleza tan impactante como la de aquí mi Diva?
"¿Diva?", pensé, Tuve que seguir su mirada hasta la figura blanca a mi lado para descubrir que se refería a Fania. Miré directamente a la cámara y sudando como camello y tartamudeando como Porky contesté.
- Bonito.
- ¿Bonito? , sí me imagino que ha de ser bonito - respondió Jean casi burlándose de mi respuesta. Inmediatamente se olvió de mí, Gracias al Cielo, puedo agregar y le preguntó a Fania:
- ¿Quién crees que sea tu mayor competencia esta noche?
- Todas las otras chicas son grandes amigas mías, creo que absolutamente todas son bellísimas y especialmente hoy creo que se ven deslumbrantes, me costaría mucho elegeir a una porque creo que todas vamos al parejo. De hecho deberíamos hacerle una petición a Cover Girl para que haya más de un premio.
Jean y Fania comenzaron a reir. "Esa es la forma de contestar, caray" me dije a mí mismo, comenzaba a idolatrar a Fania, pareciera que no se equivocaba en nada y tenía tanto angel, tanto carisma. Estaba convencido que los ojos de todos los asistentes estaban posados en ella en ese momento...era simple y sencillamente la más bella.
A los pocos minutos ya había entrado al Museo donde habían improvisado lo que en el momento parecía un auditorio. Fania se despidió de Alberto y de mí y corrió hacia el backstage detrás del escenario. Me senté al lado de su novio y nervioso comencé a raspar el asiento con las uñas.
- ¿Crees que gane? - preguntó Alberto del Toro, como queriendo hacer una charla amigable.
- Yo le daba el premio sin pensar, pero ya ves como son estos concursos.
- Yo no creo que gane.
Vaya sinceridad me dije a mí mismo, era su novia y en vez de tener un poquito de fe, o no sé...fe, Alberto miraba hacia el frente y negaba con la cabeza seguro de lo que decía. Me iba a enfurecer seguir con la conversación, así que mejor me dispuse a mirar a mi alrededor a ver con quién me encontraba.
Detrás de mí a menos de cuatro filas estaba sentado Pepto como si fuera uno más de los invitados. Alcanzaba a ver que los asientos de los "Don Nadie" eran en la parte de atrás del auditorio, de modo que se me hizo muy raro ver a Pepto cómodamente sentado a un lado de Jorge Vergara bebiendo de una copa de champagne. Pepto comenzó a hacerme señas que una vez más me confundieron más de lo que ya estaba, de pronto sacó su celular y comenzó a escribir algo, a los pocos segundo mi Motoroker con la canción "Livin la Vida Loca", viejísima y ñoña comenzó a sonar. Como cuatro personas a mi alrededor empezaron a callarme antes de que pudiera sacarlo de la bolsa de mi pantalón y silenciarlo.
Me encontré con un mensaje de texto de Pepto que decía: "Estoy de cubre asientos. Nice, no?". ¿Qué diablos hacía Pepto para que las cosas siempre le salieran bien? Créanme cuando los digo que sinceramente no tengo idea, pero en todos los años que hemos sido mejores amigos nunca me había tocado que no se saliera con la suya. Volví mi mirada hacia él y levanté mis maños en señal de "Poca madre". En ese momento el evento comenzó, se apagaron las luces y la gente se quedó en silencio.
Después de varias interpretaciones de Belinda y otros grupos y como tres largos discursos d Sasha Sokol la ganadora del año pasado, apareció el Gerente de Ventas de Cover Girl con un sobre en las manos. Era el momento de la verdad, al frente en el escenario las cinco nominadas se tomaban de las manos, mientras nerviosas sonreían al público. Yo podría haberme tragado la lengua de ansias, por el contrario Alberto del Toro poco le faltaba para comenzar a roncar.
Sasha comenzó a abrir el sobre lentamente, tomándose su tiempo y aumentando los nervios de todos los congregados. Ser la ganadora no sólo representaba un gran honor al ser nombrada la celebridad más bella de México, pero también una enorme suma de dinero y la oportunidad de ser la imagen de la marca durante todo el año, sin lugar a dudas era un premio que Fania deseaba con todo su corazón y desde donde yo estaba sentado podía ver en sus ojos como ansiaba el premio.
Finalmente Sasha abrio el sobre y lo tomó frente a ella. Se sostuvo del micrófono y respirando profundo mencionó:
- Y la ganadora de "Bella" dos mil ocho, la más notable artista por su carisma, belleza, talento y fama es.....'¡Ana de la Reguera!
Inmediatamente el auditorio quedó en silencio, en lugar de aplausos lo único que se escuchó fue un prolongado suspiro, yo quería correr al escenario y abrazar a Fania que se veía claramente frustrada.
continuará...
- Vámonos - le dije a Pepto, no quería ni siquiera mirarlo los ojos de la verguenza - perdón, neta.
Pepto volteó a verme con esa mirada suya de "si no fueras mi amigo aquí mismo te mataba" y me agarró del hombro.
- No nos vamos a ir. Tú tienes que entrar ahí, yo tengo que entrar ahí y por Dios que alguien intente detenernos.
Lo primero que pensé fue ·"Se le botó", ¿cómo pretendía entrar a un lugar donde el guardia de la entraba no tenía intención alguna de dejarnos pasar, donde por dentro estaba abarrotado seguramente de otros seis mil guardias y celebridades? ¿qué íbamos a hacer, saltar la reja?
- Nos vamos a saltar la reja - dijo emocionado Pepto.
Me lo temía, sabía que algo tan estúpido descabellado iba a pasar por su loca cabeza gay en cualquier momento. Comencé a negar con la cabeza, porque aunque no lo crean, en eso de ser aventuroso soy bastante sobrio, nunca me ha gustado la idea de acabar en la cárcel y desempleado.
- No me vengas con que no, me trajiste hasta acá y ahora nos metemos. - dijo Pepto furioso.
- No estoy diciendo que no tengamos un alto IQ, pero Pepto, ¿si te das cuenta en dónde estamos verdad?
Sin responder a mi pregunta, Pepto comenzó a caminar rodeando el museo, yo como perro detrás de él apenas si alcanzaba a verle la espalda. Pero escuchaba perfecto lo que iba diciendo.
- A Pollo le encanta traer a sus chacales aquí, se los faja y no los vuelve a ver. Dice que un museo es el lugar perfecto para tener sexo porque nadie nunca viene, triste pero cierto. El caso es que para que no lo cachen se mete por un hoyito en la reja y...¿me estás oyendo?
- Sí, un hoyito en la reja - contesté cansado y nervioso.
- Ahí está! - exclamó emocionado.
Literal, de manera lateral al museo, casi pegando con Reforma había una ligera ruptura en la reja. Y cuando digo ligera no miento, por esa abertura no podría ni caber una comadreja y Pepto quería que dos hombres bien formados de viente años cupiéramos, estaba loco.
- A ver, Virgen, sostenme esto - Pepto me pasó sus cosas y en menos de un parpadeo ya había metido todo su cuerpo por la apertura y estaba del otro lado - ¡Vas! - gritó.
"Madre mía", pensé, "Seguro desgarro el smokin" Me agarré debajo del pantalón y sosteniendo mi cámara con una mano y mi dignidad con la otra comencé a pasar por el agujero, justo en ese momento una luz de sirena se sintió justo en mi espalda.
- ¡Chinga, la patrulla! - Me gritó Pepto. Agarro rápidamente mis manos y comenzó a jalonear al tiempo que yo sentía los policiias ya estaban en camino.
Estaba esperando a que en cualquier momento me detuvieran por detrás y me llevaran a los separos que me sorprendi con tanto gusto cuando Pepto finalmente logró sacarme del hoyo y comenzó a correr, como nunca lo había visto hacia el museo. Yo, menso y atarantado, lo seguí sin querer voltear hacia atrás.
Llegamos directo a la alfombra roja en el monento cumbre. Tratando de disimular el miedo, el cansancio y el sudor, tomamos la misma postura del resto de los invitados, bien parados, elegantes aplaudiendo y vimos pasar a Ana Claudia Talancón con un vestido azul de tirantes y el cabello perfectamente alaciado.
- Ándale estúpida, tómale fotos - me recordó Pepto.
Había estado tan inmerso en mi miedo que se me había olvidado que si estaba ahí presente era como fotógrafo. Tomé mi Canon y comencé a capturar a todas las celebridades que se cruzaban por la alfombra: Salma Hayek, Yolanda Andrade seguida por Montserrat Olivier y Rebeca de Alba, no faltaba alguna personalidad del mundo del cine como María Portobello, Jazmín de Anda y detrás de todas ellas, glamurosa como sólo ella sabe serlo, apareció Fania. Salió de una limosina vistiendo un vestido blanco, bubble dress, romántico de cocktail y unos stilettos plateados, su cabello corto y rojizo brillaba con la luz de las cámaras y ella sonreía tan tranquila, ni una gota de nervio corría por su precioso cuerpo.
- Seguro es Chloe - comentó Pepto a mi lado.
- ¿Quién es Chloe? - respondí ingenuo y de inmediato me encontré con su mirada y la de otros presentes viéndome como el idiota de la temporada.
- Hello, retarded, la casa diseñadora que hizo el vestido que trae tu princesa.
No tenía idea de quien era Chloe, pero con toda seguirdad en ese preciso momento quería ir y abrazarla por haber hecho lucir tan bien a Fania. Como el vestido le llegaba un poco arriba de las rodillas, podía observar sus magníficas y largas piernas caminar en cámara lenta. De pronto, en cámara lenta también, un hombre salió de la limosina tras de ella y la sostuvo de la cintura.
Yo que estaba flotando quince metros arriba del suelo, caí de golpe por culpa de monote como de dos metros de altura, fornido, rapado y con un saco color vino, camisa blanca y corbata negra, ¿por qué diablos él se podía vestir como recién salido del Mardi Grass y yo tenía que andar de pinguino?, ¿quién se creía que era?
- Alberto del Toro está de sueño, ¿ya viste? - me dijo Pepto visiblemente alterado, ojos enormes, grandes palpitaciones, todos los síntomas de: "estoy frente a mi amor platónico". Poco tiempo tardé para darme cuenta que al tal Alberto del Toro era el hombre que posaba al lado de Fania - Son la pareja perfecta, ¿o no?
- ¿Quién es ese? - respondí amargado y con ganas de no tomarles fotos, aunque sabía que era mi obligación.
- Neta no te conozco. Mira taradita, Alberto de Toro es el vocalista de "Laisha", todo mundo lo conoce.
Me iba a matar, pero tenía que preguntar, no me quería quedar con la duda y tenía que saber a qué dirección exacta mandar mis sobres con antrax.
- ¿Qué canta Laisha? - dije asustado, lo más quedito posible para que la gente a mi alrededor no se enterara de mi ignorancia.
- Ay de verdad que estás estúpida, cantan la de "Ven bla bla bla ven por siempre bla bla bla"
Aunque Pepto tarareó casi toda la canción, sin decir más que "ven" eventualmente, no pude identificar lo que era. Para cuando volví a voltear hacia la alfombra roja Fania y Alberto estaban parados frente a mí, Fania me jaló del brazo alejándome de mi amigo y me sacó con ella al centro de todo donde sentí que todos los presentes desviaban su mirada para observar como la cosa tímida y mal vestida que era yo, de pronto se detenía a caminar por donde pasan todas las celebridades.
continuará...